sábado, 21 de diciembre de 2013

El valor de las pequeñas cosas

Disfrutaría de nuevo del olor a césped en primavera, cuando "fumarse" las clases de la uni se volvía una rutina necesaria para afrontar las horas de estudio posteriores.
Disfrutaría de volver a recibir mensajes de texto que simplemente mandaban besos o pedían que tras abrir la puerta, encontaría una sorpresa.
Disfrutaría de una película con pésimas críticas si el sofá es cómodo y la compañía se encarga de explicarme el argumento sin sentido y de darme calor en las frías tardes de invierno.
Disfrutaría de largas sobremesas jugando a eternas partidas de cartas, tomando licores y recordando hazañas.
Disfrutaría planeando una escapada sabiendo que en el destino me esperan unos brazos abiertos y la mayor sonrisa.
Disfrutaría de un regalo cuyo único material fuese un folio y varios lápices de colores que escribiesen palabras no pagadas con dinero.
Disfrutaría de las amistades que anteponen defenderme ante todo a decirme"te quiero" o creería en el amor que cambia un "para siempre" por un "eres lo que amo hoy".
Disfrutaría de un paseo por un paisaje de montaña o caminaría sin rumbo por cualquier playa desierta en cualquier época del año.
En definitiva.. si el desempleo, las responsabilidades y la negatividad me permitiesen disfrutar del presente, las pequeñas cosas serían las que me llenarían.

La felicidad no es un estado, son momentos.

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